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Un tinto de Navarra reserva…¿cómo disfrutarlo?.

Son la actual aristocracia de los caldos navarros. Sólo las mejores añadas y los pagos más escogidos serán su cuna. No te pierdas disfrutarlo y aprende a catar vino.

Cata de Vino | 2017-06-27 10:14:28


Las variedades empleadas para los tintos reserva y gran reserva son las mismas que para los de crianza, muchas veces incrementadas con el Graciano.

Los tintos de reserva tienen un mínimo de tres años (de los cuales, uno como mínimo fue en barrica) y los gran reserva tienen un mínimo de cinco años (de los cuales, dieciocho meses como mínimo fueron en barrica).

Para la fase visual del vino, toma la copa por la base, para no calentar el vino ni ensuciar el cuerpo de la copa. Se mira sobre un fondo blanco para poder percibir mejor el color, inclinando la copa para poder apreciarlo mejor. Verás que estos vinos de Navarra poseen un bello color cereza-rubí, con bonitos tonos teja, limpios y brillantes.

Ahora toca pasar por la fase olfativa. La copa la aproximamos a la nariz sin agitarla en un primer momento. Así percibimos los aromas primarios, los que identifican a la variedad y el terruño donde se cultivaron las uvas. Estos aromas primarios, son los más volátiles, así que no precisan movimiento para escapar a la atmósfera.

El segundo paso en la cata es agitar ligeramente la copa; ligeramente, no es necesario marear al vino. Así se liberan los aromas secundarios, los que proceden de la fermentación y se forman por medio de las diferentes combinaciones moleculares que tienen lugar en la elaboración del vino. En este momento percibimos sustancias olorosas comunes a muchos otros vinos que han atravesado procesos de elaboración similares.

En estos vinos navarros, su nariz es compleja, rica en matices especiados, buenas maderas y fondo frutal que se mantiene con el paso del tiempo.

La fase gustativa es el último paso de la cata del vino. Es en la boca donde vamos a concretar y completar todas las sensaciones que el vino nos ha transmitido en las fases anteriores. Esta fase es muy importante ya que aunque es llamada fase gustativa no solo va a intervenir el sentido del gusto, sino también del tacto.

Al final de la degustación, procedemos a la síntesis de todas las percepciones identificadas: color, intensidad, persistencia aromática, equilibrio de sabores e impresión en final de boca. Riqueza, complejidad y potencia caracterizan la calidad y personalidad de un vino.

Estos vinos navarros se identifican por una boca, pulida pero amplia y carnosa. Pero como Navarra es una denominación dinámica, también acoge actualmente una gran selección de vinos de alta gama, lo que se ha dado en llamar “Iconos o Vinos de alta expresión”: frutosos, concentrados, expresivos y maravillosamente complejos. Todos ellos son claramente los grandes protagonistas de nuestra mesa, acompañando la caza y los guisos más sutiles y elaborados.

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