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Lugares mágicos para el enoturismo: El Campo de Borja.

La comarca del campo de Borja no se caracteriza por dar altas producciones, pero son inmensamente apreciadas enológicamente, por la complejidad estructural y aromática que proporcionan a los vinos y por la tierra de leyenda en la que están ubicados.

Cultura del Vino | 2017-07-27 17:17:18


En la D.O. Campo de Borja los viñedos de garnacha más antiguos datan de 1890 y de las 5.000 hectáreas de esta variedad, más de 2.000 tienen edades comprendidas entre 30 y 50 años.

Pero la tradición vinícola de este territorio viene de mucho antes. Las primeras referencias son de 1.203, cuando el quinto abad de Veruela dona las viñas de Magallón. La tradición histórica de las bodegas es igualmente larga, desde las bodegas del propio Monasterio de Veruela a las bodegas tradicionales y familiares de los pueblos, situadas en los cabezos o montes cercanos o incluso bajo las propias casas y conservadas hasta nuestros días.

Casi ocho siglos de vendimias y vinos, que culminaron con el reconocimiento al esfuerzo de los viticultores y a la calidad de los vinos, creando en 1.980 el C.R.D.O. Campo de Borja

El viajero que llega estas tierras de la Comarca de Campo de Borja, Vera de Moncayo y El Buste, encuentra un territorio sorprendentemente diverso, que se extiende desde la ribera del Ebro hasta las cumbres del Moncayo. Entre ambos, el valle del río Huecha y los Llanos de Plasencia, pinares, encinas y olivos.

Es aquí donde estas tierras se llenan de orgullo al mostrar su seña de identidad: los viñedos con los que se elaboran los cada vez más prestigiosos vinos de la Denominación de Origen Campo de Borja.

El Monasterio de Veruela, que alberga en su interior el Museo del Vino del Campo de Borja, es una de las maravillas arquitectónicas de esta ruta del vino. Pero sin duda, el exponente arquitectónico por excelencia, son las históricas bodegas en cerro, que pueblan los cabezos cercanos a los municipios, donde las familias llevan siglos conservando el vino.

La naturaleza dotó a esta zona de un clima y unos suelos idóneos para el cultivo de la vid, y a lo largo de la historia sus habitantes lo han sabido aprovechar. Ahora esta tierra da un paso más, guiando al visitante en un viaje hacia el misterio de un territorio que vive por y para el vino.

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