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Las 3 Riberas. La geografía y la naturaleza a favor del viñedo.

Los vinos de la IGP 3 Riberas se caracterizan por ser vinos de olor y sabor equilibrados, de buen cuerpo y con aptitudes para el envejecimiento. La geografía y el marco natural de la comarca influye notablemente en la existencia de estos vinos de calidad.

Cultura del Vino | 2017-05-24 11:15:40


El clima de la zona amparada posee la peculiaridad, de ser una zona de confluencia de 3 tipos de climas: continental, mediterráneo y atlántico. El choque de estos hace que exista una cierta variabilidad climática en las distintas áreas de producción.

Debido a esta confluencia el clima se define como mediterráneo-continental, con fuertes oscilaciones de temperatura entre los inviernos, fríos, y los veranos, calurosos.

Aislada de los mares por los Pirineos, las montañas Vasco-cántabras, el Sistema Ibérico y las Cordilleras Catalanas, recibe por tanto, pocas precipitaciones y escasa influencia reguladora de las temperaturas. Además sopla con frecuencia el cierzo, frío en invierno, refrescante en verano, desapacible y turbulento y gran activador de la evaporación, lo que provoca una cierta sequía estival, que va incrementándose progresivamente del norte al sur de la zona productiva.

La pluviometría varía de zonas secas subhúmedas a zonas secas semiáridas, con precipitaciones que oscilan entre 700 y 450 mm según se trate de la parte más septentrional o la más meridional.

Su régimen es claramente equinocial y el número de días de precipitación varía entre 100 y 70. La insolación supera las 2.500 horas al año y los valores térmicos anuales son de 14-15°C. La oscilación media anual se sitúa en torno a los 19°C.

Presenta la zona de producción del viñedo, los caracteres propios del clima mediterráneo continentalizado característico de la depresión del Ebro: escasas e irregulares precipitaciones, prolongada sequía estival y una importante amplitud térmica. Esto implica una variabilidad en los periodos vegetativos favorables para el viñedo que oscilan entre 218 y 245 días, dependiendo de la zona y la variedad de uva cultivada.

Las terrazas fluviales tienen una especial relevancia en los valles del Ega, Arga, Aragón y del propio Ebro. Por lo general están constituidas por gravas, arenas, limos y arcillas sin consolidar.

En las áreas productivas de viñedos existe un predominio de suelos con arcillas y calizas, y suelos con arcillas y areniscas, con cierta presencia en algunas zonas de yesos. Los viñedos están ubicados en suelos desarrollados sobre distintos tipos de relieve y materiales diferentes. En las laderas los suelos son de espesor y pedregosidad variable, con texturas pesadas sobre margas grises o bien texturas francas finas o limosas sobre alternancias de margas y areniscas del valle del Ebro. En los fondos de los valles y restos de terrazas aluviales se encuentra suelos con abundante grava rodada, profundos, de texturas francas y excelente drenaje.

Todo este marco geográfico hace de esta zona de producción un entorno único y especial para la producción de vino.

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