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La Ribera del Duero, ¿cómo son los suelos donde se produce el preciado vino?.

Las tierras que se agrupan bajo la D.O.P. «Ribera del duero» se sitúan en la meseta norte castellana y en la confluencia de cuatro provincias integradas en la Comunidad Autónoma de Castilla y León: Burgos, Segovia, Soria y Valladolid.

Producción de Vino | 2017-06-01 10:02:52


La Ribera del río Duero, enclavada en Castilla y León, es una de las tierras más apreciadas dentro de la cultura vitivinícola en España. El clima, suelo y otros factores geográficos ayudan a crear un terroir único. En este caso hablaremos del suelo.

El río Duero puede considerarse como el eje que une a más de 100 pueblos extendidos a lo largo de una franja vitícola de unos 115 km de longitud y 35 de anchura.

La Ribera del Duero se localiza por tanto en la gran meseta septentrional de la Península Ibérica, formada por un gran zócalo antiguo arrasado y, en parte, recubierto por sedimentos terciarios. El mayor volumen de estos sedimentos está constituido por capas más o menos lenticulares de arenas limosas o arcillosas destacando la alternancia de capas, tanto de calizas como de margas e, incluso, de concreciones calcáreas.

La cuenca ribereña, formada durante el Mioceno, presenta niveles horizontales, suavemente ondulados, limitados por la erosión diferencial, y convertidos hoy al estado de penillanura. El relieve de la zona oscila entre las  lomas interfluviales, con cotas de 1.014 metros, y los valles, con una altura topográfica media situada entre los 750 y 850 metros.

Desde el punto de vista geológico, la Ribera del Duero constituye una gran cubeta formada, ya en sus rasgos generales, a finales del Mesozoico, y fue rellenándose durante el Terciario con sedimentos detríticos y evaporíticos.

Esta zona empieza a diferenciarse como unidad morfoestructural a finales del Cretácico y comienzos del Paleoceno. Anteriormente la Ribera del Duero formaba parte del bloque meseteño, constituido por un zócalo de rocas ígneas y un Paleozoico plegado por la orogenia hercínica. En el Mesozoico este bloque fue arrasado formándose una superficie inclinada al Este. Dicho bloque quedaba limitado por el antiguo Tethys. Los relieves creados comenzaron a destruirse rellenando la cuenca mediante un mecanismo de abanicos aluviales durante el Paleoceno y Eoceno Inferior, con un clima intertropical húmedo.

La mayoría de sedimentos terciarios los constituyen capas de arenas, arenas limosas o arcillosas, con grandes cambios en las facies. Normalmente puede hablarse de suelos con una reacción de pH básica y con escasez de materia orgánica.

Una concepción tradicional del suelo permite considerarlo como el resultado de la interacción del clima y los seres vivos, como factores activos, sobre el tipo de roca y el relieve, como factores pasivos, durante un tiempo de actuación determinado.

Los suelos habituales de la Ribera del Duero están compuestos por Arcillas arenosas, ocres y rojizas (Terciario) y Terrazas medias y bajas del Duero(Cuaternario), lo que da como origen fundamentalmente los tipos de suelos Xerofluvent típico, Xerochrept típico, Xerochrept calcixeróllico y Haploxeralf cálcico (Clasificación USDA 1994).

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