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La importancia del viñedo en la cultura del valle del Miño.

Desde finales del siglo XII adquiere en esta comarca fundamental importancia el cultivo de la vid para la producción de vino, yendo en aumento constante en los dos siglos siguientes.

Cultura del Vino | 2017-05-24 11:55:22


El vino se exporta masivamente, por ello se realizan numerosos contratos de foro en los que por lo general, el cabildo catedralicio cede a numerosos campesinos, para su mejor explotación, casi todo el viñedo de las inmediaciones de la ciudad de Ourense y los municipios limítrofes.

En 1583, Felipe II retira a los obispos el dominio temporal de la ciudad de Ourense y sus cotos jurisdiccionales (de los que se cobraban abundantes impuestos), dejándolos bajo la autoridad del Corregidor Real y pasando la propiedad Pliego de Condiciones IGP Valle del Miño - Ourense/Val de Miño - Ourense 7 de la tierra a los campesinos a través de los hidalgos, quienes se enriquecen rápidamente, lo que se refleja en la construcción de numerosos pazos y casas solariegas. Así, en Sobrado do Bispo, parroquia de Barbadás, el prelado Francisco Blanco construye una casa con dos bodegas, cinco lagares y una huerta con nueve ferrados para residencia estival de los obispos.

Durante la historia numerosos documentos atestiguan la importancia del viñedo en el valle del Miño. El catastro de Ensenada (1749-1756) establecía para el Coto de Cudeiro, hoy parroquia del ayuntamiento de Ourense, una extensión de 57,89 ha. de viñedo y parral con una producción en el año 1752 de 880,50 hl de vino. En ese momento las fincas dedicadas al cultivo del vino merecían un lugar destacado en la racionalidad agraria local por su especialización vitivinícola. En este mismo año de 1752, la renta foral declarada es de 276,76 “mollos” de vino (equivalentes a 385,43 hl), los rentistas territoriales se han especializado en la recepción de vino.

Comienzan a realizarse ferias de vino importantes. En 1861, el gobernador civil de Ourense, Francisco Javier Caamaño, a la vista de la gran importancia de este cultivo en los alrededores de la capital y en toda la provincia, organizó una comisión central con el objetivo de extender el “azuframiento del viñedo” como mejor remedio contra el oídium. En este momento, los viñedos de dimensiones más reducidas constituían el principal sustento económico de numerosas familias de clase media que fueron quienes sufrieron con mayor intensidad la crisis que, desde mediados de siglo, afectó a la vid, al desposeerlos bruscamente de su único modo de vida.

A principios del s. XX gran parte de las parcelas situadas a orillas de los ríos Miño, Barbaña y Loña estaban ocupadas por parrales de viña, forma tradicional en esta comarca ourensana. Según Otero Pedrayo (1968) las viñas cubiertas en parras altas daban la impresión de una noble y artificiosa arquitectura, hasta que por causa de la crisis de la filoxera debieron ser reemplazadas por cepas de a pié. El vino suponía ya en estos años la principal fuente de ingresos monetarios de buena parte de la población (Rodríguez Galdo y Dopico, 1981).

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