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La evolución de la industria vitivinícola en Almansa.

Varios fueron los sucesos claves que entraron en juego en la evolución del sector vinícola en los últimos 100 años. Almansa es una de las D.O que ha dado el paso necesario al vino de la calidad sin perder la tradicción.

Cultura del Vino | 2017-06-28 16:45:54


La zona geográfica que abarca la D.O. Almansa, es un altiplano que hace frontera por el Este, a través del llamado corredor de Almansa, con el antiguo Reino de Valencia. Este paso ha marcado durante siglos la transición desde las tierras de Levante hacia Castilla.

Partiendo de la crisis de la filoxera francesa en la segunda mitad del XIX, se generaron grandes oportunidades en el sector del vino español, causando un boom vitivinícola a finales de siglo.

En el período concreto de 1907 a 1939, la ciudad de Almansa se convirtió en enclave ferroviario, consolidándose como centro exportador de vinos con las ciudades de Tarragona, Valencia y Alicante. Tras un incremento de la demanda y la subida de los precios, proliferaron nuevas viñas y bodegas. La rentabilidad del sector empezó a ser notoria, generando un aumento en la población y el consumo.

Estos cambios tuvieron una gran repercusión en la industria del vino y los alcoholes almanseños. Comenzaron las inversiones en la ciudad asentando nuevos modelos industriales de bodega, novedosos y modernos procesos de producción, así como personal cualificado que organizara una transformación socio-profesional del sector vinícola.

El lagar para pisado de uva, la estrujadora despalilladora, las prensas de jaula y de tortas de esparto, el trasiego mecánico con bomba, la fermentación y almacenamiento en barro, la crianza en madera o los sistemas de destilación continúa en columna, fueron algunas de las nuevas técnicas de bodega que se introdujeron.

Se pasó de un modelo artesanal y agrícola a un modelo industrial. Dejó de producirse vino para el consumo y la venta local hacia una nueva producción encaminada a la exportación de vinos comunes.

El destino de los vinos de Almansa ha sido tradicionalmente su venta a granel. En la actualidad, afortunadamente los bodegueros de esta zona han comenzado a preocuparse por el uso de modernas tecnologías que les conduzcan a la producción de vinos de calidad para su embotellado y terminar para siempre con los caldos de garrafa.

La aplicación de modernas tecnologías, sobre todo en lo referente a la búsqueda del momento idóneo de recolección, así como a la limitación del contacto de mosto con los hollejos, ha hecho que se produzcan hoy vinos, que, sin perder la tradición, posean un grado alcohólico y una intensidad de color mucho más moderados, siendo muy apropiados para ser consumidos directamente, proporcionando una gran satisfacción a los consumidores. La variedad monastrell bien vendimiada permite vinificaciones por debajo de los 13°.

 

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