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Enoturismo de éxito: La calidad del servicio.

El enoturista es capaz de evaluar la calidad de servicio que le ofrece la bodega. Tiene experiencia en viajar, conoce de vinos, y será profeta de lo que ha visto en las redes sociales, y con sus amigos y familiares.

Enoturismo | 2018-07-19 12:58:59


En el sector del enoturismo, y del turismo general, son los Clientes los que evalúan si el servicio recibido se corresponde con el precio. De ellos depende, hablar bien a sus amigos, familiares, o ciberamigos de las redes sociales, de lo que la Bodega ofrece.
 
El boca a boca es un "arma de doble filo",... te puede encumbrar si lo haces bien, o te puede llevar a la quiebra si el servicio que prestas no es el que demandan los enoturistas.
 
Así, el concepto moderno de calidad se define como “la satisfacción de las necesidades y expectativas razonables de los clientes a un precio igual o menor del que ellos asignan al producto o servicio en función del valor que han recibido y percibido”.
 
De este concepto se pueden deducir, para el sector del enoturismo, los siguientes cuatro puntos:
 
- Los enoturistas son los que evalúan la relación satisfacción/precio.
 
- Los enoturistas basan su criterio en las expectativas.
 
- Para el enoturista es importante que el precio se ajuste al valor real que el servicio le aporta.
 
- La calidad del servicio del enoturismo tiene que ver con el servicio y la acogida que recibe el enoturista cuando visita la bodega.
 
En consecuencia, - desde el punto de vista de la calidad -, el Responsable del Departamento de enoturismo ha de ser capaz de poder tomar decisiones acertadas a la hora de vender sus servicios de enoturismo, aportando ingredientes de diversión, y cultura.
 
Si el Responsable de enoturismo, consigue estos fines, logrará que el enoturista entable un lazo de unión con los vinos de la Bodega, que le hará volver a consumir y demandar éstos por el grato recuerdo que se lleva de su visita enoturística. Es decir, si la visita a la bodega le produce emoción y satisfacción, recordará ese vino, y lo adquirirá por el excelente recuerdo que le produjo.
 
El enoturismo ha de ser una experiencia sensorial, genuina y memorable. Ha de ser diferente a lo que usualmente se viene realizando. El Responsable del Departamento de enoturismo ha de escapar de la visita "acostumbrada" o "rutinaria". La visita ha de sorprender al enoturista. Actualmente hay visitas teatralizadas que te narran la historia de la bodega, catas a ciegas para poner a prueba tus sentidos, incluso paseos por el viñedo en segway, bicicleta, helicóptero, en globo, etc... que hace diferente y sumamente atractiva la visita. 

El enoturismo se debe impulsar desde su aspecto turístico y no desde la connotación del vino. El enoturismo es turismo cultural y gastronómico, no es turismo industrial





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