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El vino del Hierro. La esencia de la vida en la isla.

El Hierro, la más joven, sureña y occidental del archipiélago, es, como todas las Islas Canarias, de origen volcánico.

Cultura del Vino | 2017-09-07 10:33:30


La isla del Hierro, como sucede en todo el archipiélago de Canarias tiene un sustrato volvacino que hace que la viticultura sea muy especial y requiera de habilidades aprendidas a través de generaciones por los viticultores. Arenas negras y lapilli, jables y mazapés, tierras pedregosas y terregosa – todos estos suelos bien drenados que, entre afloramientos de basalto y conglomerado, brindan el medio en que el viticultor herreño puede ejercer su arte.

La naturaleza accidentada del terreno por un lado y, por otra, el fraccionamiento a lo largo de los años de las grandes propiedades, hacen que los viñedos de la isla suelen ser parcelas muy pequeñas, a menudo en condiciones que en otras partes de Europa se considerarían como “Viticultura Heroica”. Además, la orografía y orientación de cada parcela produce un microclima diferenciado y esto, junto con la composición del suelo de la parcela, hace que cada viñedo sea único en un  fascinante mosaico conservatorio de variedades y comportamientos, de color y de fauna y flora asociadas. El valor de la viticultura reside así también, en su existencia, en la continuidad de la conservación del entorno, y en su valor paisajístico.

En el hierro el vino era un producto muy preciado, que ha servido de sustento, muy introducido en la dieta durante generaciones a los isleños. Era incluso más fácil y más común en algunas ocasiones poder beber vino que agua. Muchas familias cosechaban vino, algunas tenían bodegas más ambiciosas que vendían vino en la Isla y también fuera. Incluso venían gomeros y palmeros a los pueblos para llevarse el excedente.

En los ochenta, el Cabildo de El Hierro promovió la creación de la Central Vinícola de la Cooperativa del Campo de la Frontera y, con instalaciones y maquinaría modernas, en 1986 con las uvas de 93 viticultores se elaboraron los primeros vinos de la nueva era. Se comercializaron bajo la etiqueta de “Vino Herreño” y pronto se vio que era necesaria una Denominación de Origen para poder competir en un mercado cada vez más liberalizado e interconectado. En 1990 se aprueba la constitución de la Denominación Específica El Hierro, promovida por la Central Vinícola, y entre 1994 y 1996 se siguen los pasos para crear definitivamente la Denominación de Origen El Hierro.

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