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El vino blanco de Ribeiro, es sabor del terroir y tradición gallega.

Los vinos del Ribeiro nacen del viñedo, del terruño y de la mezcla de variedades únicas, autóctonas, que se han adaptado a lo largo de los siglos a las características de la Denominación de Origen para dar lo mejor de sí mismas.

Cultura del Vino | 2017-06-06 16:45:15


Los vinos del Ribeiro modelaron primero el paisaje y las vidas de las gentes que los cuidan.

El Ribeiro, para ser lo que es pidió trabajo, dedicación y desvelos. Ahora el Ribeiro sale al encuentro de las gentes para ofrecer su propia alegría, su aroma, su transparencia, sus reflejos verdes y violáceos. Para ofrecer sobre todo, el sabor intenso de una tierra que ama lo que es y lo que hace.

De los vinos del Ribeiro, hay que destacar la diversidad que se genera en esta Denominación potenciada por los numerosos pagos, bodegas y variedades,   así como por la experiencia y el buen hacer intrínseco de una comarca que vive para y por la viticultura desde la invasión romana.

Esperados siempre con la expectación inherente a una reconocida fama ya legendaria, los buenos vinos del Ribeiro son fruto de las sabias combinaciones de sus uvas autóctonas, endémicas y poseedoras de una acusada personalidad que los hace únicos, peculiares. Estas características mencionadas del Ribeiro hacen que sobresalga en el actual mercado vinícola, y diferenciarse de los vinos extremadamente homogéneos, monótonos y de poca personalidad.

El Vino Blanco del Ribeiro, representa más de un 85% de la producción de la Denominación de Origen, es el vino de los vinos, reconocido internacionalmente como uno de los mejores   blancos del mundo:

A la vista se nos presentan como unos vinos limpios y transparentes, brillantes a la luz. Sus tonalidades abarcan distintos amarillos, desde el pálido hasta el pajizo, casi siempre con reflejos verdosos que nos hablan de su frescura.

En nariz nos encontramos con unos vinos de gran elegancia, sutileza y a la vez complejidad, prodigando exquisitos aromas de distintas frutas, flores, balsámicos, especiados…

En boca nos entregan un magnífico paladar con un equilibrado paso y unas agradables sensaciones de finura y delicadeza, resultando un conjunto fresco, sabroso y aromático, que se conjuga con su buena persistencia y armonía para ofrecernos un trago largo y elegante.

Los blancos del Ribeiro son vinos muy sólidos que asociamos casi sin pensarlo a los mariscos y pescados, siendo también perfecto el maridaje con quesos suaves, embutidos de pasta blanca, y en general platos de sapidez no muy intensa.

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