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El Campo de Borja, el terroir de la garnacha.

La tradicción vitivinícola de campo de Borja es muy antigua y el resultado es una vino auténtico y arraigado a su terroir. Campo de Borja es el Imperio de la Garnacha.

Cultura del Vino | 2017-06-01 17:23:54


La primera referencia relativa a la vid, que consta en la documentación estudiada en los  archivos del Monasterio de Veruela, son las donaciones de las viñas de Magallón en 1.203,  bajo el abadiato de Raimundo Guillén, quinto Abad de Veruela, lo que nos hace suponer que  existían viñedos desde tiempos mucho más lejanos.

El “Campo de Borja” está situado al noroeste de la provincia de Zaragoza, a 60 km de la  capital, siendo una zona de transición entre las montañas del Sistema Ibérico y el Valle del Ebro. Comprende el Somontano del Moncayo y se extiende a lo largo del Valle del río Huecha  y los llamados Llanos de Plasencia.  comarca  de  clima  muy  continental,  con  influencia   invernal atlántica cuya característica más destacable es el viento del Noroeste “cierzo”, que es frío  y  seco,  y  con  influencia  estival  mediterránea. Estas particulares  características  climáticas   confieren unas peculiaridades únicas y diferencia doras de otras zonas productoras de vino.

Los  vinos  de  la  DOP  Campo  de  Borja  se  caracterizan  por  una  gran  expresividad  que otorga la variedad garnacha, elaborada bien como monovarietal o bien en mezcla con el resto  de  variedades.  Esta  variedad  autóctona  de  Aragón,  mayoritaria  en  Campo  de  Borja  y     aclimatada  durante  siglos  en  la  zona,  cuyas  producciones  son  bajas,  aporta  a  los  vinos  gran   intensidad de aromas y sabores afrutados, al igual que una mayor concentración glicérica que  proporciona una agradable sensación final de dulzor en boca.

Los vinos se caracterizan por estar bien cubiertos en cuanto al color. En nariz predominan sensaciones  frutales  y  florales,  con  intensidad   alta  o  media  alta.  En  boca  son  vinos  amables, carnosos,   voluminosos,   bien   estructurados,   con   taninos   suaves,   maduros   y   sedosos.  

Finalmente son vinos con un postgusto largo y con una sensación muy agradable y untuosa en  boca.

Debido  a  la  altitud  a  la  que  están  situadas  las  viñas,  en  la  zona  baja  se  obtienen  vinos cálidos,  potentes  y  muy  aromáticos,  en  la  zona media  vinos  muy  complejos,  intensos, estructurados y carnosos y en la zona alta vinos finos, sutiles y elegantes.

 

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