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Bodegas Williams & Humbert

BODEGAS WILLIAMS & HUMBERT. Desde su fundación en el año 1877 conserva parte de los vinos en botas de roble como base para la crianza de sus vinos y brandies.

De bodegas con la bruja Viri | 2017-09-12 11:25:03


 

 



BODEGAS WILLIAMS & HUMBERT

JEREZ DE LA FRONTERA (CADIZ)

 

 

 

Williams & Humbert se encuentra en Jerez de la Frontera en Cadiz. Actualmente es una bodega familiar de los hermanos Medina que tuvo sus inicios en el año 1877 cuando Alexander Williams, un gran amante de los productos jerezanos, se asoció con Arthur Humbert que se dedicaba a las relaciones internacionales y comenzaron a elaborar vinos de jerez.

Williams & Humbert es una gran finca donde, como no podía ser de otra forma en la cultura andaluza, abundan las flores, los jardines y arboles frutales.

 

 

Recorro los cuidados jardines hasta llegar a la joya de la bodega donde se encuentran envejeciendo sus vinos.

 

 

En la entrada, observo un gran lago con multitud de aves de diferentes especies procedentes de todos los continentes. Aquí he quedado con Consuelo, responsable de enoturismo, para recorrer este magnífico paraje donde los aromas a flores son muy intensos.

 

 

Accedemos a la zona donde envejecen sus vinos. Una gran sala diáfana donde descansan más de 60.000 botas. La visión es magnífica: Un mar de botas de roble colocadas en diferentes alturas y situaciones inundan la vista. 

El techo a modo de paraguas invertidos ayudan a recoger el agua de la lluvia que posteriormente utilizarán para regar el suelo.

 

 

Un suelo de arena de albero que riegan regularmente y que mantiene la humedad muy fácilmente. Consuelo me explica el método tan particular que utilizan para la crianza de sus vinos, el Sistema de añadas.

Todo comenzó en 1920 cuando, por el nacimiento del primero hijo de los dueños de la bodega, guardaron una bota con el vino de esa añada por conmemoración. Al nacer el segundo hijo guardaron otra bota de esa año y a partir de entonces todos los años decidieron guardar una bota de cada añada ... así nació su sistema de añadas.

 

 

Vendimiadas las más de 300 hectáreas de viñedo que controlan y recogido el mosto yema, es decir, mosto sin prensar, fortifican o añaden alcohol para llegar como mínimo a los 15 grados antes de que empiece a fermentar.

A diferencia de la crianza de los vinos de jerez tradicionales, estos permanecen estáticos sin añadirle ningún vino de otra añada como se suele hacer con el sistema de Criaderas y Soleras habitual en estos vinos. El sistema de Criaderas y Soleras consiste en ir trasegando vino desde las hileras de botas más altas que se llaman Criaderas a las más bajas llamadas Soleras que contienen el vino más antiguo. Con esto consiguen homogeneizar los vinos y que los mas jóvenes adquieran cualidades de los vinos más viejos.

 

 

Por el contrario, en este particular proceso de Añadas, el vino puede evolucionar en su fermentación a una crianza biológica o una crianza oxidativa. Si la crianza es biológica, es decir el alcohol no sube a más de 15 grados, se desarrolla lo que llaman el velo de flor. Esto es una capa de levaduras en la superficie del vino que aísla el vino del oxigeno contenido en el barril e impide el envejecimiento oxidativo, creando sus Finos de añada.

 

 

Si por el contrario el mosto se alcoholiza a más de 15 grados, no se crea el velo de flor y empieza la crianza oxidativa de forma natural. Creando sus Palo Cortado y Olorosos.

El Amontillado es fruto de crianza biológica y posteriormente crianza oxidativa.

Con su particular Sistema de Añadas, consiguen que sus vinos sean diferentes cada año.

Estas botas donde envejecen sus vinos permanecen lacradas y solo pueden ser abiertas con la supervisión del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Jerez para certificar la autenticidad de esta personal elaboración.

 

 

Se nos incorpora a la visita Ana Dominguez, capataz y una de las personas responsables del control de la bodega.

Vamos a catar directamente desde las Botas con el venenciador su nuevo Fino en Rama ecológico. Elaborado con cepas viejas donde se aprecia el terruño. Una oda al carácter andaluz y su cultura ... gran concentración de aromas y además ecológico.

 

 

Seguimos nuestra andadura por la bodega donde me encuentro un pequeño Museo del Jerez. Una curiosa muestra de aperos y utensilios antiguos para la elaboración del Jerez.

En la bodega se encuentra también un curioso Sedán de 1926 que utilizan para la atención de visitas reales y personalidades en su recorrido por la zona.

 

       

 

Una vez realizado el recorrido por la bodega, nos dirigimos a una sala donde estamos rodeados de una gran cantidad de botas personalizadas. Botas dedicadas y firmadas por personajes ilustres de todos los ámbitos rodean esta estupenda cata .... aquí se respira Andalucía por los cuatro costados !!!!

 

 

Tuve la oportunidad de catar sus personales vinos:

Fino Pando. Un jerez de Palomino Fino muy fresco.

Dry Sack. Un oloroso elaborado con Palomino Fino y Pedro Ximenez con un envejecimiento mínimo de seis años. Grandes aromas a frutos secos.

Canasta. Un Generoso donde las pasas y el azúcar tostado son los aromas protagonistas.

Jalifa. Un Amontillado natural y especial de 30 años con crianza biológica y oxidativa.

Palo Cortado. Un vino entre Amontillado y Oloroso con aromas florales.

Don Guido. Su vino dulce Pedro Ximenez con los aromas característicos de esta uva: pasas e higos con suaves notas balsámicas.

 

 

Solo me queda agradecer a Consuelo y Ana el gran día que me han hecho pasar descubriendo la particular elaboración de sus vinos. Una bodega que ensambla su larga historia y tradición con la innovación.

Gran bodega, estupendos vinos y muy buena gente que se me ha quedado en el corazón.

Un placer haber compartido con vosotras esta visita.

 

 

 

 

 

 

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