LLAMANOS 34 91 535 89 90

Bodegas Tenoira Gayoso

Bodega Tenoira Gayoso se encuentra en Villafranca del Bierzo, una localidad que atraviesa el Camino de Santiago. Su casco antiguo, declarado "Bien de Interés Cultural", se encuentra entre verdes valles flanqueados por los ríos Burbia y Valcarce y largas extensiones de viñedos de Mencía y Godello.

De bodegas con la bruja Viri | 2018-08-03 00:00:00


 

BODEGAS TENOIRA GAYOSO

VILLAFRANCA DEL BIERZO (LEÓN)

 

 

 

Bodega Tenoira Gayoso se encuentra en la histórica localidad leonesa de Villafranca del Bierzo conocida también como la pequeña Compostela por su riqueza monumental que anticipa la cercanía de Santiago de Compostela a los miles de peregrinos que por allí atraviesan en su recorrido por el Camino de Santiago.

Una villa que es visita obligada para descubrir sus diferentes monumentos entre los que destacan el Castillo de Villafranca, una construcción del siglo XVI situada en la parte alta de la localidad y la Colegiata de Santa María, un edificio imponente del mismo siglo edificado sobre los restos de un antiguo monasterio.

 

 

 

 

En esta localidad repleta de historia rodeada de verdes valles y flanqueada por los ríos Burbia y Valcarce se encuentra la bodega Tenoira Gayoso.

Con Guillermo Tenoira Gayoso, creador y alma de la bodega, nos desplazamos a La Padorniña. Una finca situada en pleno corazón del Bierzo donde no hay nada más que observar alrededor para darse cuenta que el nombre del Bierzo viene dado por el significado en latín de “vergel”.

 

 

 

 

Subimos al Mirador del Corullón para disfrutar del mar de viñedos que rodean La Padorniña. Todo comenzó cuando Guillermo, terminados sus estudios de ingeniería agrónoma y enología, quiso crear su proyecto personal: su propia bodega donde, como él mismo dice, “las cepas crecen felices”.

Para ello recuperó esta finca familiar que albergaba viñedos viejos completamente abandonados y que estaba dedicada desde hacía muchos años al pastoreo.

 

 

 

 

En estas 18 hectáreas comenzó desde cero su bodega, recuperando el escaso viñedo que pudo salvar y plantando nuevas cepas de Mencía y Godello, las variedades autóctonas y más representativas de la zona. En esta finca quiso crear unos vinos de pequeña producción donde resaltar el detalle y la esencia de esta parcela aprovechando los beneficios que había aportado al suelo los largos años de pastoreo. Un lugar que por su situación alberga las mejores condiciones de clima, pendiente y orientación de la zona.

 

 

 

 

Sus viñedos, que en breve conseguirán la certificación ecológica, están protegidos por laderas que presentan diferentes suelos dependiendo de su altitud, aportando matices muy característicos a sus vinos tanto de Mencía como de Godello.

A lo largo de nuestro paseo estuvimos rodeados de grandes cepas de Mencía tan altas como árboles … una verdadera gozada disfrutar de este frondoso paisaje donde la poda en verde y el aclarado de racimos es indispensable debido a la fertilidad del terreno y las continuas lluvias en la zona.

 

 

 

 

Más tarde, nos desplazamos al centro neurálgico de la finca. Una preciosa Casa de Campo de 1930 totalmente restaurada y desde donde vamos a realizar la cata de sus vinos.

Una enorme higuera preside la casa rodeada de diferentes árboles frutales entre los que nos encontramos manzanos, perales y unos cerezos de los que tuve la oportunidad de probar sus cerezas recién cogidas del árbol.

 

 

 

 

A continuación subimos a la gran terraza de la planta alta y las vistas no pueden ser más bonitas. Una postal natural donde el color que predomina en el paisaje hasta donde alcanza la vista es el verde.

Desde este lugar es una maravilla observar las grandes longitudes de verdes viñedos rodeados de montes cubiertos de chaparros y castaños con el río Burbia al fondo bordeado por enormes choperas. Altos pinares nos rodean en un entorno donde su microclima crea este paraje singular.

 

 

 

 

Aquí tuvimos el placer de catar los vinos de la bodega en los que Guillermo ha querido representar y plasmar el origen y la tierra de donde proceden.

Unos vinos de autor en los que interpreta cada añada. Sus nombres proceden de sus apellidos familiares, Tenoira y Gayoso y han sido creados con variedades autóctonas.

 

 

 

 

Empezamos con sus Tenoira blancos de la variedad Godello. Catamos Tenoira Godello 2015 elaborado sobre lías con intensos aromas a fruta blanca y algún toque cítrico.

Un Tenoira Godello 2017 de Godello que me encantó. Una rareza que ha creado aprovechando una climatología muy especial en esta añada con una vendimia muy tardía. Un vino de producción limitada y que pronto saldrá al mercado.

 

En tintos catamos Tenoira Mencía 2016, un vino joven donde las frutas silvestres protagonizaban los aromas.

Gayoso Mencía 2015, un coupage de mencías con vinificación en madera y en acero inoxidable. Elegante, fácil de beber donde la frutas silvestres siguen predominando.

Tenoira Mencía 2010. Un Mencía con 12 meses en barrica. Un vino con más cuerpo y más estructura donde la mencía vendimiada más madura aporta potencia, cuerpo y frutas compotadas con toques de vainilla.

 

 

 

 

Una vez terminada la cata, no hay mejor lugar para disfrutar relajadamente de un vino que esta gran terraza divisando el paisaje envuelto en un manto de viñedos.

Muchas gracias a Guillermo y a su hermana Begoña por la estupenda visita a su bodega y viñedos donde además de disfrutar de sus vinos hemos podido recorrer Villafranca del Bierzo.

Os animo a visitar este lugar saboreando las maravillosas Mencías y Godello que aquí elaboran y descubrir esta zona que es parada obligada de miles de peregrinos en su camino hacia Santiago de Compostela por sus monumentos y su precioso paisaje.

 

 

 

 

 

 

 





    • Cargando...
    • Cargando...
    • Cargando...