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Bodegas Calar

Bodegas Calar se encuentra situada en una finca manchega histórica donde se estableció en 1212 la poderosa Orden de Calatrava. Varios documentos constatan que en aquella época ya se elaboraba vino en este lugar para su Comendador.

De bodegas con la bruja Viri | 2018-10-08 00:00:00


 

 

BODEGAS CALAR

GRANÁTULA DE CALATRAVA (CIUDAD REAL)

 

 

Bodegas Calar se encuentra en Granátula de Calatrava provincia de Ciudad Real, concretamente en la finca Montanchuelos.

Una finca manchega con una larga historia que demuestran los distintos hallazgos arqueológicos allí encontrados. Distintas civilizaciones han habitado la zona desde la Edad de Bronce, oretanos, romanos, visigodos, musulmanes ... hasta que en 1212 la poderosa Orden de Calatrava se estableció en ella.

En esta época nace el sistema de Encomiendas y Montanchuelos se convierte en una de las mejores de la Orden por sus cultivos de cereales, olivos y viñedos.

 

 

 

 

 

 

De esta finca se enamoró Juan José Moreno Alarcón. Manchego de nacimiento y padre de la generación que actualmente dirige la bodega, compró la finca Montanchuelos quitando el viñedo perdido que allí se encontraba y realizando nuevas plantaciones de la variedad Tempranillo para, en el año 2005, fundar la bodega.

Con Sagrario Moreno, hija de Juan José y responsable de la bodega, y Juan José García, enólogo y director técnico, nos vamos a recorrer algunos de los viñedos que se encuentran en la finca en plena época de vendimia.

 

 

 

 

 

 

Recorremos parte de las 850 hectáreas que componen la finca entre extensos olivares, más de 300 hectáreas de cereales y aproximadamente 100 de viñedo de la variedad Tempranillo. De estos viñedos apenas utilizan unas 20 hectáreas seleccionadas pertenecientes a las mejores parcelas para la elaboración de sus vinos.

 

 

 

 

 

 

Llegamos a uno de sus viñedos más especiales: La Umbria. Un maravilloso viñedo plantado en un terreno repleto de grandes piedras volcánicas en el que es difícil pasear y mucho más vendimiar sin temor a provocarte un esquince.

A Jose Carlos le pareció este lugar el terreno más complicado de la finca para la plantación y el trabajo en campo pero a la vez el más idóneo para la creación de vinos de calidad por su suelo, orientación y entorno. De esta forma, plantó cepas en vaso con una gran densidad de plantación en una tierra virgen que no había conocido ningún tipo de cultivo.

 

 

 

 

 

 

El entorno no puede ser más idílico. Nos encontramos en el Valle del río Jabalón en una zona repleta de restos arqueológicos rodeados de pequeños montes, de ahí el nombre de Montanchuelos.

Grandes piedras volcánicas envuelven este terreno arcilloso a una altura inusual en La Mancha (nos encontramos a más de 700 metros de altitud) confiriéndole unas características muy especiales a sus vinos.

 

 

 

 

 

Regresamos a la bodega que se encuentra en plena vorágine por la vendimia.

Me encanta visitar en esta época las bodegas porque es cuando realmente te embriagan los maravillosos aromas a fruta fresca, mosto y vino.

La bodega está ubicada en el antiguo pueblo que se encontraba en la finca. Varios edificios entre los que se encuentra una antigua ermita forman este histórico y curioso cortijo pero con arquitectura manchega.

Un cortijo que en su larga historia perteneció al Comendador de Montanchuelo, posteriormente a la familia del prestigioso pintor Zuloaga y hoy en día sigue conservando el mismo encanto ya que sus históricos edificios han sido restaurados respetando su arquitectura y la historia que guarda en sus muros.

 

 

 

 

En este pequeño museo de historia se encuentra Bodegas Calar en una construcción de 1814 con anchos muros de arena. Aquí van llegando las pequeñas cajas con racimos recién cortados que proceden de los viñedos cercanos a la bodega.

Después de la selección de racimos en viñedo la uva vuelve a pasar por una segunda selección en mesa antes de pasar por la despalilladora y volver a tener una selección manual de los granos.

 

 

 

 

José Carlos, un enólogo con una larga trayectoria en el mundo del vino que trabajaba en una de las bodegas más prestigiosas de España, conoció Montanchuelos y le enamoró este lugar. Se involucró en este proyecto de lleno para crear unos vinos que reflejaran las maravillas que tiene este terreno.

 

 

 

 

 

 

Nos trasladamos a la zona de elaboración donde en grandes depósitos de acero inoxidable se encuentra fermentando el mosto recogido en estos días. Es una gozada poder apreciar los aromas y los matices con los que va evolucionando el mosto hasta convertirse en vino ...

 

 

 

 

 

 

Elaboran únicamente dos vinos en pequeña producción controlando personalmente en todo momento el proceso.

Dos vinos creados con la variedad Tempranillo o Cencibel como se la conoce en La Mancha: Ábrego y Calar del río Mundo.

Ábrego cuyo nombre corresponde a un tipo de viento típicamente español que es portador de lluvias y por lo tanto de prosperidad para una cosecha, para el campo, el terreno...

Calar del río Mundo un homenaje a su fundador Juan José que nació en un pequeño pueblo de Albacete muy cercano al nacimiento del río Mundo.

 

 

 

 

 

Nos trasladamos a la Sala de Barricas para catar directamente los vinos desde ellas y descubrir los diferentes matices que diferencian a sus dos vinos.

La crianza en madera es la que establece las diferencias. Ábrego envejece en barricas de segundo y tercer uso para obtener un vino más fresco y Calar del río Mundo realiza su crianza en barrica nueva.

 

 

 

 

 

 

También tuve la oportunidad de catar en su Sala de Catas diferentes añadas rodeada de los grandes reconocimientos que han conseguido estos vinos y que cuelgan de sus paredes.

Añadas del 2013 y 2014 en las que se aprecian los diferentes matices que los diferencian.

Ábrego nos sorprende con una fruta roja madura, fresco y con notas sutiles a regaliz.

Calar del río Mundo cuya protagonista es la fruta negra madura, más mineral que el anterior y ligeros toques especiados.

 

 

 

 

 

Solo me queda agradecer a Sagrario y José Carlos la estupenda visita que me han brindado y el haberme hecho partícipe de su vendimia aprovechando que la bodega estába en época de máxima actividad. Felicitaros por el último premio conseguido con Calar del Río Mundo en Estados Unidos obteniendo 91 puntos en Wine Spectator una prestigiosa revista norteamericana especializada en vinos que lo califica como "Vino Excepcional".

Os animo a descubrir Bodegas Calar y disfrutar de sus vinos. Un proyecto romántico y personal en un pequeño museo de historia en pleno corazón de La Mancha.

 

 

 





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