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Bodega Lagar de Isilla

Bodega El Lagar de Isilla. Una pasión que comenzó en una bodega histórica subterránea del siglo XV en pleno centro de Aranda de Duero y hoy se encuentra en una finca colonial de 1890 en la localidad de La Vid, un pequeño pueblo con mucho encanto de apenas 90 habitantes con antiguas edificaciones coloniales restauradas y presididas por el Monasterio de Santa María de la Vid.

De bodegas con la bruja Viri | 2018-01-29 00:00:00




 

BODEGA EL LAGAR DE ISILLA

LA VID (BURGOS)

 

 

Bodega El Lagar de Isilla se encuentra en uno de los pequeños pueblos burgaleses con más encanto: La Vid. Una localidad de apenas 80 habitantes presidida por el Monasterio de Santa María de La Vid fundado en el siglo XII junto a las antiguas edificaciones que han sido restauradas para la bodega respetando la arquitectura tradicional y colonial de sus orígenes.

 

 

Con Enrique Bonet, director de la bodega, comenzamos a recorrer parte de las 45 hectáreas de viñedo que tienen en propiedad.

Son pequeñísimas parcelas de cepas muy viejas de Tinto Fino, como llaman en la zona al Tempranillo de viñedos centenarios, que han ido comprando a distintos viticultores y han recuperado durante años.

Unos viñedos que se encuentran vallados con mallas como protección debido a la gran cantidad de corzos y diversos animales que se encuentran en la zona.



 

 

Comenzamos por el Monte de San Juan recorriendo los pequeños viñedos entre enebros, sabinas y grandes pinares hasta llegar al Parage Valdelacueva, la primera finca que compró Jose Andrés Zapatero, propietario de la bodega.

Una vieja finca de viñedos centenarios de Tinto Fino entre los que encontramos algunas cepas de Albillo Mayor señalizadas con lazos azules para diferenciarlas del resto.

El intenso aroma a tomillo en la zona es espectacular!!!

 

 

 

 

Visitamos también uno de los viñedos prefiloxéricos que se encuentran en la zona: Valdelacueva. Una antigua viña plantada sin ningún tipo de orden en un suelo muy pobre donde unas cepas de estrechos troncos apenas aportan producción pero la calidad de sus racimos es excelente.

   

 

 

 

Seguimos nuestro camino por el Valle de Peñaranda donde divisamos pequeñas parcelas de viñedo viejo plantadas en vaso y cuidadas ecológicamente. Su alta densidad de plantación dificulta el trabajo ocasionando que en algunas de ellas solo se pueda arar con mulas por el escaso espacio que existe entre cepas y debido a la edad de las plantas, una misma finca puede llegar a ser vendimiada hasta tres veces por las diferentes maduraciones.

 

 

 

 

 

Regresamos a la bodega para visitarla de la mano de Jose Andrés Zapatero, propietario y artífice de todo el proyecto.

Un proyecto que comenzó en 1995 cuando Jose Andrés, hostelero en Aranda de Duero (tierra de vinos donde en cada casa elaboraban lo que ellos llaman “cubillo” o vino casero), quiso elaborar su propio vino.

Compró una bodega histórica subterránea del siglo XV en el centro de Aranda y comenzó a elaborar sus vinos en los antiguos depósitos de hormigón de 1929 que allí se encontraban.

 

 

 

 

En el 2002, la dificultad de tener la bodega a 12 metros de profundidad junto a la zona peatonal y el crecimiento de la producción le llevó a buscar una nueva ubicación donde fuese más sencilla la elaboración.

La Vid, una pequeña localidad con apenas 80 habitantes a pocos kilómetros de Aranda de Duero y una finca abandonada en un maravilloso entorno fue el lugar elegido.

Cinco edificios construidos en 1890 fueron restaurados y convertidos en Bodega Lagar de Isilla con las piedras originales, recuperando y manteniendo parte de los elementos más visibles y siempre respetando la arquitectura colonial y tradicional que allí existía de la antigua “Posada” que utilizaban los peregrinos hace muchos años.

 

 

 

 

Una bodega creada a una sola altura para facilitar la elaboración de unos vinos que buscan plasmar la tradición y la autenticidad de Ribera del Duero con los viñedos más viejos de Tinto Fino o variedades autóctonas que allí se encuentran. Para ello, llevan a cabo una constante búsqueda y recuperación de cualquier cepa vieja que se descubra en la zona aunque su cuidado sea excesivo y su producción mínima.

 

 

 

 

Desde los depósitos de acero inoxidable y las distintas barricas (siempre de roble francés) tuve el placer de catar sus diferentes vinos blancos de Albillo Mayor, de viñedo muy viejo, apreciando los distintos suelos y crianzas, una maravilla!!!! … su rosado creado con las uvas de una sola finca tanto blancas como tintas con intensos aromas florales ... sus vinos tintos tanto jóvenes como con diferentes crianzas … sus vinos de fincas especiales como Peña Lobos con aromas muy potentes, complejos y protagonizado por fruta muy madura .... todo un lujo de cata !!!!

 

 

 

 

Una satisfacción poder apreciar todas las características de estos vinos que están creados con unas cepas tan viejas que si pudiesen hablar tendrían muchas historias que contar …. la sabiduría de la naturaleza!!!

 

 

 

 

En este maravilloso entorno rodeado de viñedos entre edificaciones coloniales y presidido por el Monasterio Santa María de la Vid, la bodega cuenta con un hotel donde podemos seguir sintiéndonos mimetizados con el mundo del vino.

Un hotel que consta de 23 habitaciones y suites temáticamente decoradas por Jose Andrés donde cada una de ellas representa una alegoría al mundo del vino con todo lujo de detalles y mucha originalidad.

 

 

      

 

 

Recorremos sus distintas habitaciones en esta muestra de arte donde cada detalle está pensado e ideado milimétricamente por Jose Andrés y después, esos bocetos y fantasías son llevadas a cabo y materializadas por los distintos artesanos de la zona.

 

 

 

 

Insólitas puertas y barandillas creadas con botellas de vino de diferentes colores nos guían hacia las distintas habitaciones y suites … Un verdadero museo temático donde te sientes perfectamente integrado en el mundo del vino.

 

 

 

 

Visitamos algunas de sus habitaciones como la Suite La Viña decorada asemejando los viñedos de uva tempranillo de los alrededores, Suite Elaboración y Crianza inspirada en la elaboración y con depósitos de crianza dentro de ella, Suite Lagar donde podemos descansar entre la prensa y el husillo de un antiguo lagar, Suite Las Barricas para dormir entre barricas de crianza. En Suite Las Cubas dormiremos dentro de la propia nave de crianza …. toda una experiencia donde cada elemento que integra la temática de la habitación está ensamblado con el ambiente.

 

 

 

 

Como colofón a esta jornada enoturística, el restaurante que se encuentra en la finca ofrece una gastronomía tradicional de la zona con toques innovadores.

Solo me queda agradecer a Jose Andrés y Enrique el día tan especial que me han hecho vivir. Enhorabuena por este gran proyecto que ha recibido el Premio al Mérito Enoturístico que otorga Rutas del Vino de España. Un maravilloso proyecto que, como ellos dicen, “Cierra el Círculo” ya que concentra en él: Enoturismo, Cultura, Monumentos, Gastronomía y Vino.

 

 

 

 

Os animo a visitar esta bodega. Su arquitectura, entorno, gastronomía y vinos no os dejará indiferentes y si tenéis tiempo no dejéis de disfrutar una noche descansando en un lagar, una sala de barricas, un castillo, una nave de crianza …. toda una aventura !!!

 

 

 





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