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Bodega Emilio Moro - Cepa 21

Bodegas Emilio Moro y Cepa 21, dos bodegas de una misma familia fusionadas por la tradición y la innovación guardando siempre el vínculo a lo heredado como guiño a sus antepasados y a su legado.

De bodegas con la bruja Viri | 2018-05-29 00:00:00


 

 

BODEGAS EMILIO MORO - CEPA 21

RIBERA DEL DUERO (VALLADOLID)

 

 

Bodega Emilio Moro una historia de sacrificio, esfuerzo y mucho trabajo de la familia Moro. Tres generaciones apasionadas por el campo y el vino que han conseguido crear una de las bodegas más emblemáticas de Ribera del Duero.

La fachada de la bodega manifiesta que esta bodega guarda un gran vínculo familiar con sus tradiciones y su legado. La preside un gran mural con una fotografia antigua familiar en la que un joven Emilio Moro está trabajando en el viñedo con su hijo Emilio, el padre de la actual generación que se encuentra al frente de la bodega.

 

 

Frente a la fachada se encuentra el Viñedo Solidario. Cepas jóvenes que por una pequeña cantidad de dinero se pueden apadrinar. Este dinero va directamente a la Fundación Emilio Moro la cual se dedica a promover y concienciar del problema de la escasez de agua, financiando proyectos relacionados con el agua en zonas desfavorecidas de cualquier parte del mundo.

Además de este Viñedo Solidario se realizan diferentes actividades para recaudar fondos para la fundación. Su lema: "gotita de vino, gotita de agua."

 

 

José Moro, la tercera generación vinícola de la familia, me cuenta su historia familiar mientras recorremos la bodega. Una familia que se ha criado en el campo, entre viñas, racimos y pisando uva durante generaciones.

Emilio Moro, su abuelo, conocía a la perfección todo lo referente al campo y la viña ya que el entorno donde se crió, Pesquera de Duero, era vitivinícola y se dedicaba a la venta de uva. Más tarde Emilio, su padre, empezó a plantar viñedo injertado con el clon de tinta del país o tinto fino centenaria.

 

 

Emilio, su padre, elaboraba vino casero y comenzó a conocerse como uno de los mejores vinos de la zona. En 1985 empezaron a quitar los lagares y a elaborar profesionalmente hasta que en 1987, la actual generación Moro, decidió comercializar la marca y crear la bodega.

Desde ese año sus vinos comenzaron a ganar numerosos premios y la marca se ganó el reconocimiento nacional e internacional que tiene hoy en día.

Ellos siguieron plantando y ampliando sus viñedos con el clon recuperado de sus viñas viejas hasta llegar a las 250 hectáreas que poseen actualmente. Distintos suelos pero con una sola variedad: la Tempranillo o tinta del país. El origen y la tradición de Ribera del Duero.

Suelos calizos, arcillosos y pedregosos en diferentes altitudes y edades de la planta confieren a cada vino unos matices y unas cualidades muy diferentes a cada vino.

 

 

Toda la bodega desprende familiaridad y es un homenaje a sus raíces familiares.

Han creado varías líneas de vinos donde la filosofía de la elaboración se clasifica por la edad de la planta, siendo una de sus principales premisas.

Los distintos tamaños de depósitos de acero nos indican las diferentes elaboraciones siempre en función de la parcela y de la edad del viñedo.

A continuación bajamos a la siguiente planta donde descubrimos más de 4.000 barricas y recorremos la sala donde envejecen sus vinos de alta gama.

 

 

José me explica sus nuevos proyectos. Acaban de sacar al mercado dos vinos blancos monovarietales de uva Godello elaborados en El Bierzo: "El Zarzal" y "La Revelía", sus nuevos vinos blancos. Nacen con la intención de convertirse en grandes vinos con capacidad de envejecimiento similar a la de los grandes vinos tintos.

Tuve el placer de catar La Revelía fermentado en barrica de 500 litros y posterior crianza de ocho meses. Aromas muy intensos con muchos matices predominando las frutas frescas y toques herbáceos y florales.

Igualmente caté su línea de alta gama Malleolus o Majuelo (significa viñedo viejo). Se elabora con las parcelas más especiales de viñedo muy viejo y envejecido siempre en barrica nueva de roble francés. Catamos Malleolus 2015, un vino con aromas muy intensos a fruta negra muy madura con toques golosos y ligeros especiados.

 

 

Desde la tradición que representa la Bodega Emilio Moro nos trasladamos a la innovación y la modernidad de Bodega Cepa 21. Esta bodega se encuentra a pocos kilómetros de Emilio Moro y se creó con la intención de buscar una orientación menos cálida que los viñedos de Emilio Moro.

Se construyó en el año 2007 con un concepto diferente. Una arquitectura en forma de cubo o bloque y una decoración minimalista.

 

 

Las 50 hectáreas de viñedo de Tempranillo que tiene la bodega están plantadas en la ladera norte, buscando un clima más frío con vendimias más tardías.

Desde el Valle del Duero donde nos encontramos podemos divisar el río Duero al fondo. Suelos pedregosos en la zona más baja, arcillosos en zona media y calizos en las zonas más altas los cuales contribuyen a crear sus diferentes vinos clasificados por suelos y por la edad de la planta.

Unos viñedos plantados en el año 2000 injertados con el clon de Tinto Fino o Tempranillo de Emilio Moro para asegurar la máxima calidad.

 

 

Con Carmen, responsable de Bodegas Cepa 21, recorremos los viñedos, la bodega y las distintas zonas de elaboración donde podemos observar los sistemas técnicos más avanzados. En la zona de recepción de la uva se encuentra una moderna Tolva que funciona por vibración para evitar el mínimo daño a la uva.

Visitamos la zona de elaboración donde se encuentran más de 50 depósitos de acero inoxidable con la más alta tecnología para mantener el máximo respeto a la esencia de la zona: Ribera del Duero.

 

 

Nos desplazamos a la sala de envejecimiento donde antes de entrar los aromas a madera de roble ya nos anticipan el mar de barricas de roble francés que vamos a encontrar allí.

Más de 900 barricas con una antigüedad máxima de tres años guardan los diferentes vinos creados respetando e interpretando cada añada y siempre vinificando por selección de altitud y antigüedad de la planta.

Se consideran ante todo agricultores ya que toda su vida han vivido entre cepas y se han criado en el campo y los viñedos.

 

 

Subimos a la gran terraza que domina casi toda la bodega. Una vista de 360 grados desde donde se divisa la magnífica vista a los viñedos con el río Duero al fondo. Una auténtica postal del paisaje de la Ribera del Duero.

 

 

Volvemos al interior de la bodega donde realizamos la cata de sus diferentes vinos. Una sala con grandes ventanales desde donde se divisan los viñedos presididos por una vieja encina que representa el símbolo de la bodega y su arraigo a las raíces del terreno. El escenario ideal para disfrutar de ellos.

Hito Rosado. Un Tempranillo elaborado con una maceración corta. Fruta roja con toques de gominola muy fresco y goloso muy suave en boca.

Hito 2016 con ocho meses en barrica. Fruta madura con aromas a madera aunque sigue predominando la fruta.

Cepa 21. Vino de un rojo más intenso con 12 meses de envejecimiento. Con cuerpo, muy especiado y toques ahumados. Las uvas para este vino proceden de parcelas con más altitud. Una uva más pequeña y con barrica nueva que le confiere unos matices totalmente diferentes al anterior.

Malabrigo. Su vino de alta gama. Con un rojo muy intenso y 18 meses en barrica. La fermentación maloláctica se realiza en barrica nueva y su envejecimiento se realiza nuevamente en barrica nueva. Un vino muy intenso donde se aprecian las madera nobles, balsámicos y con una potencia que deja aromatizada toda la boca. Muy fino y elegante.

 

 

Ha sido un placer conocer y recorrer esta bodega que representa la tecnología y la innovación manteniendo el peso y la esencia de la tradición. Unos vinos muy diferentes elaborados con una misma variedad, toda una paleta de sabores y aromas distintos.

 

 

Muchas gracias a José Moro por la estupenda jornada que me ha brindado y por hacerme partícipe de su historia. Una historia familiar de tres generaciones elaborando vino que con gran esfuerzo y trabajo han conseguido ser un emblema en Ribera del Duero.

Sus bodegas representan toda una oda a la tradición, la familia, las raíces y su historia.

 

 

"El vino es un arte, que si se sabe escuchar nos habla, nos dice cuando necesita un trasiego y cuando reposar. Es como un ser vivo que hay que entender, atender y mimar." Emilio Moro.

 

 

 

 





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